La Historia de Eddy

LA HISTORIA DE EDDY
Mi nombre es Eddy Marco Vives Pupo. Nací en la ciudad de Bayamo, en la provincia de Granma, Cuba. Estudié Medicina Veterinaria en la escuela secundaria y comencé a trabajar como técnico de control de calidad en una lechería.

En julio de 1989, a la edad de 21 años, empecé a perder mi visión debido al síndrome de Leber, un síndrome hereditario pasado a mí por mi madre. Pronto comencé a asistir a las reuniones y clases patrocinadas por la Associación Nacional del Ciego (ANCI), la organización de Cuba para los ciegos.

Empecé la rehabilitación en 1991 en un taller para discapacitados en Bayamo, y luego, en 1994, tuve la oportunidad de inscribirse en el Centro de Rehabilitación en Bejucal, provincia de La Habana. En enero de 1995, empecé a trabajar como profesor de artes en la escuela Antonio Suárez Domínguez para niños ciegos en Camagüey.

Embajada Canadiense en CamagüeyEl trabajo en la escuela de educación especial requiere una especialización, y en 1996, comencé una licenciatura en Educación Especial en la Universidad de Ciencias Pedagógicas de Camagüey, donde se graduó con un BA con honores. En 2004, me inscribí en el programa de Maestría en Educación Especial en Camagüey, especializada en pedagogía y en Orientación y Movilidad. Cuando me gradué en 2008, yo era el primero MA ciegos en Cuba.

Después de eso y hasta mediados de 2013, yo era un profesor de apoyo en los niños Camagüey, y participé en la integración de los niños ciegos y de baja visión en los municipios de Esmeralda, Florida, Nuevitas y Camagüey. A través de la ANCI, yo también he estado involucrado en la educación pública y diversos proyectos de investigación y conferencias con participantes nacionales e internacionales.

Desde el año 2009, mi vida ha tenido un cambio total. Mientras que visites la escuela provincial para ciegos en la provincia de Holguín, conocí a dos personas muy especiales: Tom Dekker y Ken Sudhues, que hoy viven en la ciudad de Victoria. Estas dos personas han demostrado con creces el valor de la solidaridad y el humanitarismo. Su primera y más importante contribución fue un ordenador, que se ha convertido en mi principal herramienta.

Con el tiempo, hubo muchos otros aportes y estrechos vínculos de amistad forjados, y se han convertido en miembros de mi familia. En 2013, regresé a la provincia de Granma, y actualmente trabajo en la escuela especial para niños ciegos y con baja visión en el municipio de Bartolomé Masó.

La crisis económica, en combinación con el continuo bloqueo de Estados Unidos, me ha empujado a considerar un proyecto social fuera de mi trabajo en la escuela. Así que, para hacer frente a las necesidades de los ciegos y con baja visión adultos aquí, ahora he sido capaz de hacer realidad un sueño de mucho tiempo de la apertura de un centro de rehabilitación – un centro de rehabilitación para ciegos en Bayamo.

Con la ayuda financiera de mis hermanos canadienses y contribuciones locales de mano de obra y materiales, se hicieron adiciones a la casa de mi madre y nuestro centro de rehabilitación se inauguró el 27 de diciembre de 2014. Este gran trabajo no hubiera sido posible sin la gente en el mundo como Tom Dekker y Ken Sudhues. A ellos les estoy eternamente agradecido.